lunes, 28 de mayo de 2007

EL PAPA NIEGA QUE LA EVANGELIZACIÓN ANIQUILARA LA CULTURA PRECOLOMBINA

El Papa critica el socialismo de Chávez
Benedicto XVI pronunció ayer, en la última etapa de su visita a Brasil, las palabras de contenido político más explícito de su viaje al criticar la nueva izquierda latinoamericana que personifica Hugo Chávez y el indigenismo que defiende Evo Morales. No dejó claro, sin embargo, cuál ha de ser la postura de la Iglesia católica. El Papa inauguró ayer la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Celam), con una dura crítica al socialismo del siglo XXI que encabeza el presidente venezolano, Hugo Chávez. Aunque Benedicto XVI no citó en ningún momento a Chávez, las referencias al mandatario de Venezuela y a los que siguen su estela, como el boliviano Evo Morales, fueron claras. El pontificado de Joseph Ratzinger se está caracterizando porque sus discursos van al grano, aunque siempre evite los nombres propios y estén rodeados de la inevitable retórica vaticana, que obliga a leer entre líneas. En este sentido, el discurso que el Papa pronunció ayer en la ceremonia de apertura de la conferencia fue el más claro y directo de todos cuantos ha pronunciado en su viaje de cinco días a Brasil, que concluyó ayer. "En América Latina y el Caribe, igual que en otras regiones, se ha evolucionado hacia la democracia, aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ciertas ideologías que se creían superadas, y que no corresponden con la visión cristiana del hombre y de la sociedad", dijo Benedicto XVI, en alusión clara a Cuba y a la revolución bolivariana de Chávez, en la que también se están inspirando Ecuador, Nicaragua y Bolivia.Precisamente, el Papa se refirió veladamente a la política indigenista de Evo Morales nada más iniciar su discurso. "La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso", dijo Ratzinger, que fue aún más allá y negó que la evangelización de América supusiera la aniquilación de las culturas precolombinas. "El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña", manifestó el Sumo Pontífice, justificando estas palabras con otro mensaje que también puede ser interpretado como una crítica a los nacionalismos excluyentes: "Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas en un determinado punto de la historia, sino que están abiertas, más aun, buscan el encuentro con otras culturas". No obstante, Benedicto XVI también repartió críticas al modelo neoliberal y a la globalización mercantilizadora, aunque no con el mismo énfasis que contra los proyectos izquierdistas. "La globalización debe regirse también por la ética", dijo Ratzinger, antes de cuestionar la abismal brecha social latinoamericana y el deficiente reparto de la riqueza. "La economía liberal de algunos países latinoamericanos ha de tener presente la equidad, pues siguen aumentando los sectores sociales que se ven probados cada vez más por una enorme pobreza o incluso expoliados de los propios bienes naturales", manifestó el Papa durante su discurso, pronunciado básicamente en castellano aunque con una parte final en portugués.A pesar de que su intervención tuvo un evidente carácter político, el Pontífice entró en contradicción al mantener que la Iglesia no debe abordar ese debate. "Este trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia", dijo el Papa y añadió que "el respeto de una sana laicidad - incluso con la pluralidad de las posiciones políticas- es esencial en la tradición cristiana auténtica. Si la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político, no haría más por los pobres y por la justicia, sino que haría menos, porque perdería su independencia y su autoridad moral, identificándose con una única vía política y con posiciones parciales opinables". Esa parte del discurso y varias referencias explícitas al marxismo por parte del Papa evaporaron hasta la más mínima posibilidad de que Joseph Ratzinger diera algo de aire a los miembros de la teología de la liberación, después de que el viernes Benedicto XVI leyera la cartilla a los obispos brasileños, reclamándoles que se acerquen más a los pobres y a los necesitados. "El sistema marxista, donde ha gobernado, no sólo ha dejado una triste herencia de destrucciones económicas y ecológicas, sino también una dolorosa destrucción del espíritu", concluyó el Papa.Por la mañana, antes de la inauguración de la conferencia, Benedicto XVI ofició una misa frente a la basílica de Nuestra Señora de Aparecida, una virgen negra que es la patrona de Brasil. Aparecida es una ciudad de 35.000 habitantes, nacida alrededor del santuario, que está situada a 168 kilómetros de São Paulo, junto a la autopista que conduce a Río de Janeiro.La previsión era que a la misa de ayer, en que se celebraba el día de la Madre en Brasil, acudiera medio millón de personas. Sin embargo, no hubo más de 200.000 asistentes. A pesar de la llegada de numerosos grupos de peregrinos de todos los países del continente americano, la gran plaza donde el Papa predicaba no se llenó. Una explanada cercana, donde se había instalado una pantalla gigante de televisión, estaba prácticamente vacía. Benedicto XVI no consiguió movilizar a las masas en su primer viaje a América Latina. El viernes pasado, casi todas las fuentes y medios de comunicación brasileños dijeron en primera instancia que el Papa había reunido a un millón de personas en su misa de São Paulo, una ciudad con 18 millones de habitantes. Sin embargo, en las horas posteriores esa cifra fue rebajada a 400.000 fieles, atendiendo a la estadística más generosa
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Soberanía petrolera, reformas sociales e independencia económica en Venezuela

El 1 de mayo de 2007 el gobierno venezolano recuperó su soberanía energética al proceder a la nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, económicamente muy lucrativa y que contiene las reservas mundiales más importantes. De ahora en adelante la empresa petrolera estatal “Petróleos de Venezuela SA” (PDVSA) controlará al menos el 60% de las operaciones de la región. Las multinacionales extranjeras que antes se encargaban de la zona, como la British Petroleum PLC, Exxon Mobil, Chevron, ConocoPhillips, Total y Statoil ASA, podrán participar en la extracción del petróleo pero sólo como socios minoritarios (1).
La apertura petrolera al capital extranjero, que se inició hace más de 10 años, ocasionó al país una sangría económica sin precedentes, con consecuencias sociales desastrosas. Las extraordinarias ganancias de las multinacionales se repatriaban constantemente y no servían de ninguna manera al desarrollo de la nación. Además el estado perdió varias decenas de millones de dólares pues las empresas petroleras privadas no pagaban casi ningún impuesto. En efecto, la tasa sobre las ganancias durante los años 1980 y 1990 era increíblemente baja y no superaba el 1%. A guisa de comparación, a principios del siglo XX, bajo el gobierno de Juan Vicente Gómez, el impuesto ya era del 3% (2).
“Los gobiernos de la Cuarta República, la elite que gobernó Venezuela en los años 80 y 90 [que] entregó aquellas áreas donde no hay ningún tipo de riesgo para la explotación del petróleo”, son los principales responsables de la expoliación del país y de la violación de la “soberanía nacional”, denunció el Presidente Hugo Chávez (3). “Hemos enterrado 10 años de apertura petrolera”, añadió. En adelante los recursos naturales de la región no se destinarán a enriquecer a los accionistas de las multinacionales sino a construir el “socialismo del siglo XXI”. “Hoy es el final de esa época en la que nuestras riquezas naturales terminaban siempre en manos de cualquiera menos del pueblo venezolano” (4), concluyó el líder bolivariano, agregando que no podía construirse un proyecto nacional si el país no tenía el control de sus riquezas, sus recursos naturales y su economía (5).
El presidente de Venezuela también anunció que las multinacionales podrían ser demandadas por violar los acuerdos firmados procediendo a la extracción de petróleo fuera de las zonas definidas y sin utilizar el vapor de agua. Estas infracciones causaron “un gravísimo daño al patrimonio nacional”, según el gobierno. PDVSA ya no puede extraer petróleo en algunos pozos pues las condiciones iniciales de presión y temperatura ya no existen. Las multinacionales extranjeras “sacaban el 7% [del petróleo] y se mudaban a otro pozo [...] incluso extendiéndose en algunos casos más allá del doble de la extensión territorial convenida en el contrato sin contar con nadie, sin pagar un centavo”, subrayó Chávez (6).
Estas nuevas nacionalizaciones permiten ahora al país disponer de más de los 400.000 barriles de petróleo diarios que se producen en la Faja Petrolífera del Orinoco, cuya capacidad es de más de 600.000 barriles al día. “Hasta hoy no podíamos disponer de esos barriles. Esas empresas nos pagaban una miseria y se llevaban el petróleo”, señalaba el presidente, indicando al mismo tiempo que esa época ya ha pasado. Estos nuevos recursos energéticos refuerzan considerablemente el poder económico del país y van a mejorar sustancialmente el nivel de vida de la población (7).
Lucha contra el latifundio y promoción de la agricultura
Desde su primera elección en 1998 y conforme a la Constitución, el gobierno de Chávez ha recuperado cerca de 2 millones de hectáreas, o sea el 28,74% de las tierras productivas, de los latifundistas sobre los 6,5 millones de hectáreas que se deben nacionalizar. El objetivo es desarrollar el campo de la agricultura y alcanzar la soberanía alimentaria. El 49% de las tierras recuperadas se distribuyeron a los campesinos, el 40% se destinan a proyectos estratégicos y el 11% se entregaron a cooperativas. El país dispone de una superficie agrícola global de 30 millones de hectáreas, cuya mayor parte está concentrada en las manos de grandes terratenientes (8).
En Hato Calleja, en el Estado de Barinas, un solo individuo poseía 24.800 hectáreas de tierras fértiles casi abandonadas. El presidente de la nación subrayó que esa situación era inaceptable: “Estos son latifundios, tierras fértiles improductivas. Esto es un atentado contra el interés nacional, viola la Constitución, las leyes y todos los principios de la justicia, del derecho, de la seguridad y soberanía del país” (9).
En marzo de 2007 se lanzó el nuevo Plan Integral de Desarrollo Agrícola con el objetivo de alcanzar la plena soberanía alimentaria del país. El acento se ha puesto en los cultivos de arroz, caña de azúcar, cacao, café y en la ganadería, la pesca y la apicultura, el algodón, el tubérculo y las frutas y verduras. Chávez explicó que la idea era “impulsar el nuevo modelo de producción sobre la base de los principios del socialismo agrario y de la propiedad social” (10).
Protección del medio ambiente
Paralelamente el ministerio de Medio Ambiente ha emprendido una política de saneamiento de las cuencas de los ríos con el fin de generalizar el acceso al agua potable al conjunto de la población. Las costas y playas también se limpiarán con el fin de favorecer el turismo, promover la actividad económica y sobre todo mejorar la calidad de vida de los venezolanos. Estas medidas se inscriben en la continuidad de las reformas adoptadas desde la llegada de Hugo Chávez al poder. En 1998, el 80% de los habitantes de las ciudades tenían acceso al agua potable. Ahora representan el 92% gracias a las enormes inversiones que se han efectuado en este sector. En el ámbito rural se han realizado grandes esfuerzos pasando del 55% en 1998 al 71% en 2006 (11).
Desde 1998 el tratamiento de las aguas usadas ha pasado del 10 al 25%. Algunos estados vanguardistas como Nueva Esparta e Isla Margarita alcanzan el 92% en este campo. Venezuela dispone ahora de más de 100 fábricas de depuración. Además se ha elaborado un gran proyecto para limpiar los grandes lagos del país como los de Valencia y Maracaibo (12).
Reformas sociales
Con ocasión de la fiesta de los trabajadores del 1 de mayo de 2007, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela anunció un alza espectacular de un 20% del salario mínimo, que se convierte así en el más elevado del continente latinoamericano con 286 dólares mensuales. Incluso en Chile, considerado como el modelo económico neoliberal, el salario mínimo sólo es de 250 dólares. En numerosos países del continente el ingreso mínimo ni siquiera llega a 100 dólares. Al contrario que los gobiernos precedentes, Chávez ha aumentado regularmente el ingreso básico desde 1998 que estaba estancado en 118 dólares. Después pasó a 154 dólares en 2003 a pesar del terrible sabotaje petrolero que orquestó la oposición y que costó más de 10.000 millones de dólares a la economía. Por fin en 2005, alcanzó los 192 dólares (13).
A guisa de comparación, bajo la Cuarta República, el salario mínimo, en el mejor de los casos se estancaba, y a veces disminuía. En 1996, cuando la inflación del país alcanzó una tasa vertiginosa del 100%, el salario mínimo era sólo de 36 dólares, mientras que en 1994 era de 101 dólares y en 1992 de 132 dólares (14).
Además las personas mayores que nunca han trabajado dispondrán de un ingreso de protección equivalente al 60% de salario mínimo. Las mujeres desprotegidas así como las personas discapacitadas recibirán una ayuda equivalente al 80% del salario mínimo. Las amas de casa mayores de 61 años recibirán en adelante una pensión completa con una prioridad hacia las más pobres. Además de la subida del salario base y de la ayuda a los desfavorecidos, el gobierno bolivariano ha previsto reducir el horario laboral a 6 horas diarias y 36 horas semanales a partir de 2010 sin disminución del salario. Este importante progreso social es el símbolo de la voluntad del gobierno de Chávez de mejorar la suerte de los más desfavorecidos (15).
El presidente Chávez también anunció que el estado procedería al pago retroactivo de las pensiones para el año 2006. Esta medida debería beneficiar a cerca de 88.000 jubilados. El servicio de seguridad social disponía de cuentas de pensiones congeladas desde hace 10 años. El líder bolivariano se sublevó ante esta situación: “Eso es parte del adecentamiento nacional y de la lucha contra tantos vicios y corruptelas existentes en el sector público y privado” (16).
En el ámbito de la educación el gobierno inaugurará cerca de 2.379 nuevas escuelas bolivarianas en todo el país en 2007. Estas instalaciones se agregarán a las 5.875 escuelas bolivarianas ya existentes. “Debemos dedicarle el mayor esfuerzo posible al tema educativo” pues, como subrayó Simón Bolívar, “las naciones marcharán hacia la grandeza con el mismo paso con que camine su educación”, señaló Hugo Chávez. Para él, la escuela debe estar en el epicentro del trabajo social y comunitario (17).
La universalización del acceso a la educación que se ha elaborado desde 1998 ha tenido resultados excepcionales. En 2007, Venezuela cuenta con cerca de 12.700.000 estudiantes de una población de 26 millones de habitantes. El número de inscripciones no ha dejado de aumentar desde la llegada de Chávez al poder. En 2001 era de 6.900.000; en 2002 alcanzó la cifra de 9.500.000, para estabilizarse en 11.300.000 en 2004. En 2005 había 11.800.000 estudiantes y 12.100.000 en 2006. Este aumento regular y masivo certifica la eficacia de la política educativa del gobierno bolivariano. La masificación de la educación también se ha acompañado de una sensible mejoría de la calidad de la enseñanza (18).
La quiebra del FMI y el Banco Mundial y la esperanza del Banco del Sur
El 13 de abril de 2007 Anoop Singh, Director del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI, hizo partícipe de su voluntad de encontrarse con el gobierno venezolano con el fin de dialogar sobre el problema de la inflación que afecta al país: “No sólo desearía dar una recomendación sino tener una discusión en algún momento del año con las autoridades”. Pero es poco probable que el deseo de Singh se realice (19).
En efecto, el FMI es el principal responsable de las dramáticas crisis que asolaron las economías latinoamericanas en los años 1990 y 2000. El FMI, cuya misión oficial es “luchar contra la pobreza”, en realidad sólo perpetúa la colonización económica de la que son víctima los países subdesarrollados. Los acuerdos firmados con la organización internacional y los planes de ajuste estructural que se impusieron han arruinado a las poblaciones del continente. Sus préstamos con tasas de usureros, en vez de desarrollar la economía, no servían más que para saquear las riquezas de esas naciones al borde del abismo, aplastadas por una deuda ilegítima e impagable.
Además sus recetas draconianas, que constituyen una inaceptable afrenta a la soberanía de las naciones latinoamericanas, son la causa del desastre económico, social y humano que afecta al Nuevo Mundo. El FMI es ahora una institución aborrecida en el continente y ya no dispone de casi ninguna influencia. En efecto, controlada mayoritariamente por Washington y utilizada para promover los intereses de las multinacionales estadounidenses, ha perdido toda credibilidad.
La bancarrota del FMI y del Banco Mundial es tal que Venezuela, que rembolsó todas sus deudas a estas instituciones, acaba de formalizar su salida de estas entidades. “Señores del Banco Mundial, señores del Fondo Monetario Internacional: chao con ustedes. Venezuela es libre y soberana”, anunció Rodrigo Cabezas, ministro de Finanzas. Al rembolsar anticipadamente la deuda que vencía en 2012, el país ahorró 8 millones de dólares. El FMI, por otra parte, cerró sus oficinas en Venezuela a finales del año 2006. “Cerramos un ciclo histórico de endeudamiento con los organismos multilaterales”, agregó Cabezas (20).
Los planes de ajuste estructural que impuso el FMI en 1989 a Venezuela ocasionaron una inflación sin precedentes y una miseria que llevó a la población a la desesperanza. La única respuesta del gobierno de la época fue mandar al ejército para que reprimiera ferozmente al pueblo, provocando centenares de víctimas (21).
El ejemplo venezolano
La decisión de Venezuela constituye sin lugar a dudas un ejemplo para América Latina y las naciones endeudadas del Tercer Mundo. Brasil, Argentina y Uruguay siguieron a Caracas pagando anticipadamente sus deudas al FMI. Ecuador está a punto de seguir el mismo camino. Además Venezuela ha lanzado la idea de crear a partir de junio de 2007 un Banco del Sur destinado a desarrollar las naciones latinoamericanas y a promover una integración económica regional. Al contrario que en el FMI y el Banco Mundial, la lógica ya no será financiera, destructora y expoliadora sino emancipadora, constructiva y solidaria (22).
El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva, rindió homenaje a Hugo Chávez a quien calificó de “aliado excepcional a nivel político y comercial”. Los intentos de la administración Bush de crear tensiones entre las dos grandes naciones latinoamericanas fracasaron. “Antes de Chávez, Venezuela era casi totalmente dependiente de Estados Unidos. Hugo Chávez es un presidente latinoamericano orientado a dar prioridad a la cuestión de América Latina. Venezuela se muestra al mundo como un país soberano, con potencial y con una capacidad mayor de ayudar”, saludó Lula (23).
Venezuela constituye la perfecta ilustración de la renovación latinoamericana donde los pueblos han llevado al poder de varias naciones a líderes representativos del interés general, con una voluntad política real de poner término a las desigualdades que devastan el continente. Más allá de los resultados extraordinarios que ha conseguido el gobierno bolivariano desde 1998, Chávez es portador de una alternativa creíble al neoliberalismo salvaje que defiende Washington. Su influencia y su ejemplo superan las fronteras del continente para inundar el resto del mundo e incluso algunos sectores de los países desarrollados. Ello explica la obsesión frenética y sumamente preocupante de la administración Bush contra Caracas.
Notas
(1) Associated Press, «Chávez reta a transnacionales petroleras», 13 de abril de 2007; Agencia Bolivariana de Noticias, «Venezuela recupera soberanía petrolera sobre convenios en Faja del Orinoco», 25 de abril de 2007.
(2) Agencia Bolivariana de Noticias, «Apertura petrolera provocó pérdida de millones de dólares al país», 1 de mayo de 2007.
(3) Ibid.
(4) Agencia Bolivariana de Noticias, «Venezuela recupera plena soberanía petrolera», 1 de mayo de 2007.
(5) Natalie Obik Pearson, «Gobierno venezolano toma control de faja petrolera», Assiociated Press, 1 de mayo de 2007.
(6) Ibid.
(7) Agencia Bolivariana de Noticias, «Chávez: El petróleo es nuestro gracias a la Revolución Bolivariana», 1 de mayo de 2007.
(8) Agencia Bolivariana de Noticias, «Casi 2 millones de hectáreas han sido recuperadas del latifundismo», 25 de marzo de 2007.
(9) Agencia Bolivariana de Noticias, «Chávez: Combate al latifundio se intensifica con intervención de 16 hato », 25 de marzo de 2007.
(10) Agencia Bolivariana de Noticias, «Chávez anunció ejecución de Plan Integral de Desarrollo Agrícola 2007-2008», 25 de marzo de 2007.
(11) Agencia Bolivariana de Noticias, «Venezuela sanea las cuencas de sus ríos para reducir escasez de agua», 21 de marzo de 2007.
(12) Ibid.
(13) Agencia Bolivariana de Noticias, «Venezuela con el salario mínimo más alto de Latinoamérica», 20 de abril de 2007.
(14) Ibid.
(15) Agencia Bolivariana de Noticias, «Jornada laboral de 6 horas a partir de 2010», 30 de abril de 2007.
(16) Agencia Bolivariana de Noticias, «Presidente anunció el pago retroactivo de las pensiones del año 2006», 30 de abril de 2006.
(17) Agencia Bolivariana de Noticias, «Más de 2 mil 300 nuevas escuelas bolivarianas creará el Gobierno en 2007», 24 de abril de 2007.
(18) Agencia Bolivariana de Noticias, «Matrícula escolar llegó a 12,7 millones de estudiantes en 2007», 24 de abril de 2007.
(19) Nestor Ikeda, «FMI: Argentina y Venezuela deben combatir inflación», Associated Press, 13 de abril de 2007.
(20) Associated Press, «Venezuela dice ‘chao’ al FMI y Banco Mundial», 14 de abril de 2007.
(21) Ibid.
(22) Ibid.
(23) Associated Press, «Lula: Chávez es un aliado excepcional», 26 de abril de 2007.
Salim Lamrani es escritor, profesor e investigador francés y está especializado en las relaciones de Cuba y Estados Unidos. Colabora habitualmente en Rebelión y Tlaxcala. La traducción al español es suya y ha sido revisada por Caty R., de los colectivos de Rebelión, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, la revisora y la fuente.

Calentamiento global: sospechas y confusiones

En los últimos años, una serie de importantes contribuciones han influenciado el creciente debate sobre el calentamiento global. El libro de Paul Baer y Tom Athanasiou: “Dead Heat,” de hace algunos años, fue excelente. El último libro de Noam Chomsky “Failed States,” menciona el calentamiento global como uno de los tres problemas más urgentes que enfrenta la humanidad (los otros son la guerra y la falta de instituciones democráticas para encarar los problemas). El nuevo libro de George Monbiot: “Heat,” suministra un conjunto de proposiciones factibles para estabilizar el clima sin sacrificios draconianos (con la excepción de los vuelos comerciales).
La película de Al Gore: “An Inconvenient Truth” ["Una verdad inconveniente"] va y viene entre explicaciones convincentes de la ciencia climática y el autobombo (Gore en la granja, Gore caminando hacia el escenario, Gore cambiando aviones en el aeropuerto, Gore haciendo publicidad indirecta tipeando en su ordenador Mac). Bien filtrado, sin embargo, suministra una excelente disertación introductoria sobre el cambio climático. Ojalá hubiera provenido de otra persona, alguien que no haya vicepresidido sobre el régimen de sanciones contra Iraq y el bombardeo de Yugoslavia. Pero el que Gore lo haya popularizado no lo convierte en un engaño. Los términos de discusión para cualquier problema importante son usualmente fijados por las elites, y el resto de nosotros tratamos de separar posteriormente la verdad de las falsedades y la política sensata de la propaganda corporativa.
Los temas científicos, como cualquier tema, requieren esfuerzo y tiempo para ser comprendidos. Los que no se pueden tomar el tiempo necesario para investigar a fondo los temas, y nadie puede investigar todo a fondo, buscan fuentes verosímiles. Para los izquierdistas, Gore simplemente no es una fuente verosímil. Es visto como un apólogo de los poderosos intereses que sirvió mientras estaba en el poder e insensible ante la gente que sufrió bajo su gobierno. Además, los izquierdistas sienten sospechas ante todo consenso de la elite, incluso si este es científico. Saben que a menudo se sale con sabiduría dudosa para explicar por qué se justifica una u otra política regresiva. Por ello, los izquierdistas necesitan gente que les sea creíble como referencia y que haga lo que hicieron Gore y Flannery – explicar la base de la ciencia climática. Gran parte de lo que explicarían sería lo mismo que Gore, y de la misma manera – pero no provendría de una fuente mancillada, ni estaría mancillada por las campañas políticas. Tanto “Dead Heat” de Baer/Athanasiou como “Heat” de Monbiot aceptan el consenso científico sobre el calentamiento global y no pierden mucho tiempo con la ciencia básica, dejando ese terreno a gente como Gore y escritores científicos populares como Tim Flannery, que escribió “The Weather Makers.”
El primer problema para izquierdistas que tratan de comprender la ciencia climática es que no pueden confiar en Gore y no pueden confiar automáticamente en el consenso científico. El problema siguiente es que las soluciones propuestas mejor conocidas para encarar el problema son defectuosas. El Protocolo de Kyoto, por ejemplo es totalmente inadecuado para estabilizar las emisiones. El comercio y los mercados con emisiones de carbono han sido diseñados para suministrar incentivos para los emisores corporativos. Los biocombustibles, en la forma de aceite de palma y plantaciones de caña de azúcar, ayudan a desplazar a campesinos mediante masacres paramilitares en Colombia, contribuyendo a una peligrosa escasez de alimentos, y en todo caso causan emisiones de CO2 tal como lo hacen los combustibles fósiles. Si la ciencia creíble es mezclada con una dudosa política a favor de las corporaciones, que es lo que Gore ofrece, los izquierdistas pueden sentir que lo sensato es rechazar todo el paquete.
No necesitan hacerlo, sin embargo. El libro de Monbiot, “Heat” es principalmente sobre la política climática, y qué políticas serían necesarias para estabilizar el clima. No propugna los mercados de carbono, que reconoce como suministro de incentivos a los contaminadores corporativos. Lo que defiende, como Baer & Athanasiou lo propugnaron en “Dead Heat,” es una cuota de emisiones per capita, la misma para todos en el mundo. Si sólo una cierta cantidad de emisión total de CO2 es compatible con un clima estable, entonces el derecho a emitir debiera ser el mismo para todos. El libro de Baer & Athanasiou, y su sitio en la Red, ecoequity.org, discuten una política de estabilización basada en una cuota de emisiones per capita. Argumentan que, porque la gente en los países pobres emite mucho menos que lo que es su derecho y la gente en los países ricos emite mucho mas, una política de estabilización verosímil incluiría tanto la reducción de las emisiones en los países ricos como la reducción de la desigualdad global. El libro de Monbiot se concentra en los cambios tecnológicos y políticos factibles para reducir las emisiones de CO2 de los países del primer mundo a la cuota per capita. Al mostrar que los peores emisores pueden lograr la reducción necesaria sin sufrimientos significativos, Monbiot desenmascara la noción de que la estabilización del clima requiere una brutal austeridad o la continuación de la pobreza del tercer mundo.
Monbiot también es claro sobre otro punto: que los impactos del calentamiento global, como los problemas medioambientales en general, no son los mismos para todos. Muchos ecologistas, incluyendo a activistas del clima, creen que porque todos tenemos que vivir en el planeta, podemos todos estar de acuerdo en que los problemas medioambientales deben ser resueltos. Pero los ricos y poderosos siempre han podido aislarse de los efectos de los problemas medioambientales. Se apropian de los territorios y de los recursos que quieren y dejan que otros pasen hambre o mueran. Los pueblos más afectados, en países como Bangladesh y Etiopia, son los que ya están sufriendo tremendamente. El huracán Katrina en USA es otro ejemplo de cómo un desastre “natural” no une a las elites con la gente sino, al contrario, puede ser utilizado para afianzar relaciones aún más regresivas.
Si las elites también controlan los parámetros de la discusión sobre un problema como el calentamiento global, se puede esperar que no propugnen su solución, ya que saben que sus intereses serán protegidos a pesar de todo. Si las elites postulan soluciones, propugnarán soluciones que protejan sus intereses, solucionen o no realmente el problema. La propugnación que ignora o niega el problema es el modelo para partes de la industria del petróleo, políticos y movimientos derechistas, y su maquinaria de relaciones públicas, lo que Monbiot llama “la industria de la negación.” La defensa de “soluciones” que sirven los intereses de la elite es el modelo para los propugnadores de mercados de carbono y de versiones diluidas de Kyoto.
Esto deja dos opciones a los izquierdistas que se oponen a las agendas de las elites. Primero, su sospecha de las fuentes sobre la erudición puede conducirlos a la posición de que el consenso científico es erróneo. Alternativamente, pueden aceptar la ciencia y luego rechazar las propuestas de la elite para encarar el problema y proponer sugerencias de políticas alternativas a la luz de sus propios valores y prioridades, que es lo que creo que ha hecho Monbiot, y Baer/Athanasiou antes que él.
Recientes ensayos por los izquierdistas Alexander Cockburn, Denis Rancourt, y David Noble, al contrario, adoptan la primera posición. Reaccionan ante un reciente cambio en la estrategia de la elite, sobre el problema del calentamiento global. La estrategia inicial de la elite fue una negación total, y tuvo éxito en el retraso de toda acción respecto al cambio climático durante años vitales. El reciente cambio de estrategia por parte de la elite (provocado tal vez por la creciente evidencia en todos los terrenos de que está ocurriendo el calentamiento global) parece ser el intento de apropiarse de, y controlar, la discusión, si no del propio problema, por lo menos de su posible solución. Estos tres activistas (Cockburn, Rancourt, & Noble, o CRN) albergan sospechas razonables respecto a este rápido cambio de estrategia de la elite y su expresión en exageración mediática sobre el cambio climático. Sus reacciones, sin embargo, son equivocadas. Si sus puntos de vista son adoptados por muchos izquierdistas, las elites podrán afirmar que los izquierdistas son contrarios a la ciencia y contrarios a los verdes, cuando lo que la gente más necesita son propuestas verdes sensatas que también estén de acuerdo con los valores de justicia, igualdad y solidaridad.
En un ensayo en Counterpunch, Alexander Cockburn hace una serie de afirmaciones sobre la ciencia climática que indican un rechazo del consenso científico. Por ejemplo, afirma “todavía hay cero evidencias empíricas de que la producción antropogénica de CO2 esté haciendo una contribución mensurable a la actual tendencia al calentamiento del mundo.” Pero el mecanismo por el que el CO2 atmosférico causa el calentamiento (“el efecto invernadero”) ha sido bien comprendido. También el hecho de que la producción antropogénica de CO2 está aumentando los niveles de CO2 en la atmósfera. Y lo mismo ocurre, también, con la actual tendencia de calentamiento, lo que Cockburn admite. Cockburn trata de romper la cadena de razonamiento (de la causa de calentamiento por el CO2, a los aumentos antropogénicos de CO2 en la atmósfera y su contribución al calentamiento) sugiriendo que las emisiones antropogénicas de CO2 no cambian los niveles atmosféricos de CO2. Lo hace a través de la referencia a algunos datos sobre emisiones de CO2 y concentración de CO2 en la atmósfera de los años veinte y treinta que dicen que cuando las emisiones antropogénicas fueron bajas por la Gran Depresión el CO2 en la atmósfera no cambió. Interpreta esto como queriendo decir que “es imposible afirmar que el aumento en el CO2 atmosférico proviene de la quema humana de combustibles fósiles.” Pero es el propio hecho de que el CO2 sea duradero en la atmósfera (en comparación con el vapor de agua, por ejemplo) lo que hace que las emisiones de CO2 sean un problema tan serio. Incluso si los datos que presenta son exactos (los antecedentes más fiables sobre el CO2 atmosférico comienzan en los años sesenta) no pueden ser considerados como si significaran lo que él dice que significan. Podrían, en su lugar, significar simplemente que hay un lapso entre los cambios en la emisión de CO2 y los cambios en la concentración atmosférica. Una analogía sugerida por un lector del artículo en realclimate.org era: si estás llenando una bañera y cierras el grifo, la bañera no se vacía de inmediato, ni el hecho de que no se vacíe imposibilita que se establezca una conexión entre el grifo y la cantidad de agua en la bañera.
A Cockburn también le respondió Monbiot en términos más generales, quien advirtió contra el descarte de todo un cuerpo de ciencia con una serie de afirmaciones hechas bastante al azar. Algunas de las afirmaciones científicas específicas de Cockburn fueron respondidas por científicos climáticos en realclimate.org. Cockburn estaba utilizando sus afirmaciones científicas como parte de un argumento más amplio de que el mercado en emisiones de CO2 era como el mercado en indulgencias papales en tiempos medievales – un liberación para las conciencias de la gente que producía beneficios para elites (la iglesia en tiempos medievales, las corporaciones en la actualidad) mientras explotaba la culpa de la gente (por pecados entonces, o emisiones ahora) sin cambiar nada fundamentalmente. Este punto válido sobre los mercados del carbono es por lo tanto combinado con un rechazo de la ciencia climática y del calentamiento global como un problema serio, utilizando como evidencia una serie de afirmaciones falsas y desacreditadas. Es una lástima, porque llevará a los lectores a dudar de sus otras perspectivas, y favorece a los negacionistas del clima.
Denis Rancourt, profesor de física y activista en la Universidad de Ottawa, publicó un ensayo similar en su blog hace algunas semanas. Presenta algunas de las afirmaciones científicas corrientes presentadas por portavoces de la industria de la negación. Incluyen nociones de que el vapor de agua y la radiación solar son los verdaderos culpables, no las emisiones de CO2, que el calentamiento no es para tanto, y otros argumentos. Realclimate.org explica cómo el vapor de agua es un gas invernadero, y de importancia, pero que tiene mucho menos duración en la atmósfera que el CO2, y esto lo convierte en una “retroacción,” no es un “forzante” como el CO2. Realclimate.org también explica el “forzante solar”: Hay fluctuaciones en la radiación solar, pero no son suficientes para explicar la tendencia al calentamiento, ni siquiera la presencia de fluctuaciones significativas en la radiación solar haría que el CO2 fuera irrelevante. También explican el lapso entre el CO2 y la temperatura en la evidencia glacial. Otro recurso útil para acompañar el ensayo de Rancourt es esta colección de preguntas y respuestas en “How to talk to a climate skeptic” [Cómo hablar a un escéptico sobre el clima], de Coby Beck.
El ensayo de Rancourt termina con una larga lista de “referencias acreditativas seleccionadas,” pero no hay citas en cuanto a sus afirmaciones individuales, y por lo tanto no hay modo de saber qué referencias ha seleccionado o si realmente acreditan lo que está diciendo. Entre sus propias afirmaciones científicas, que supuestamente debemos aceptar sobre la base de su autoridad como físico, argumenta que no hay que creer a los científicos y que no hay que confiar en el consenso científico porque “los científicos son seres simples” que siguen al rebaño. En esto hay una contradicción, entre Rancourt que hace afirmaciones científicas en su blog, que supuestamente debemos aceptar porque es científico, y sus ataques contra todos los científicos y toda la ciencia como conformistas y conservadores, que se espera aceptemos por su autoridad, tal vez por su conocimiento íntimo de los científicos.
Estoy en desacuerdo con Rancourt en todo el tema de la ciencia. Aunque la ciencia puede ser manipulada y siempre es posible encontrar a unos pocos científicos para proveer la declaración adecuada por el precio adecuado (sea sobre el clima, el tabaco o los medicamentos) creo que hay algunas cosas que pueden ser conocidas sobre el mundo natural, y los científicos han revelado algunas de esas cosas, incluyendo el sistema climático. Cómo es manipulado ese conocimiento o utilizado o ignorado es otro asunto. Pero el atractivo de la ciencia es que, con el debido tiempo y esfuerzo, podemos comprender cosas sobre el mundo. Aunque no existen motivos para basarse enteramente en científicos, hay motivos para otorgar peso a argumentos que son apoyados por los esfuerzos acumulados de miles de personas que han invertido tiempo y cuidado estudiando un tema – más peso, en todo caso, que a argumentos reciclados del negocio de la negación financiado con el petróleo.
Al contrario, los argumentos contra la ciencia de Rancourt sugieren que no hay manera de lograr un entendimiento objetivo del clima o, por extensión, ninguna otra situación. Rancourt limita a los lectores a aceptar sólo su autoridad. El núcleo político o de principio del ensayo de Rancourt es, una vez más, un ataque contra los mercados del CO2. Postula diversas políticas izquierdistas, y argumenta que los izquierdistas deberían defenderlas sin referirse a las emisiones de CO2 o al calentamiento global que, para él, constituyen una peligrosa diversión. Al combinar afirmaciones científicas desacreditadas sobre el calentamiento global, un ataque contra la ciencia en sí, y posiciones izquierdistas sobre numerosos temas, Rancourt asocia posiciones decentes de izquierda con afirmaciones y argumentos falsos y desacreditados.
David Noble, amigo de Rancourt, profesor en la Universidad York y activista se inspiró, según el blog de Rancourt, en Rancourt para escribir sobre “el golpe climático global” para Canadian Dimension. El argumento de Noble es que las políticas de calentamiento global han descarrilado el movimiento por la justicia global y lo han desviado hacia el callejón sin salida de los mercados del CO2. Muestra cómo los think-tanks de la elite y las corporaciones han apoyado “soluciones” al calentamiento global que aumentarán sus beneficios y su poder. Su investigación sobre las conexiones corporativas de diversos grupos, primero de la persuasión denegacionista, y luego de la persuasión de las soluciones de mercado, es útil. Pero pierde la mayor parte de su credibilidad en su introducción, que implica que el calentamiento global es un chiste divertido.
“No respires. Hay una guerra total contra las emisiones de CO2, y estás liberando CO2 con cada aliento. La campaña multimedia contra el calentamiento global que ahora satura nuestros sentidos, que insiste en que el enemigo es un creciente componente de CO2 en los gases invernadero, que no hace prisioneros: estás con nosotros o estás con los “negacionistas.” Nadie puede cuestionar la nueva ortodoxia o atreverse a arriesgar el pecado de la emisión. Su credibilidad es aún más dañada por su conclusión, en la que califica a Monbiot de crédulo víctima del grupo de la elite que crea la exageración sobre el calentamiento global, cuyo mensaje Monbiot “pregona inconscientemente con tanta pasión.” Noble califica al libro de Monbiot de “embarazoso en su enfoque estrecho de miras y su deferencia ingenua ante la autoridad de la ciencia... como si hubiera algo como ciencia que no sea al mismo tiempo política.” A diferencia de Cockburn y Rancourt, Noble no se lanza a afirmaciones científicas dudosas, pero presenta el calentamiento global como si fuera una campaña de distracción de la elite, o simplemente un chiste, y no un problema serio. Podría haber expuesto los argumentos a favor de que las elites tratan de distraer la atención de las soluciones reales al problema (la parte de peso del libro de Monbiot, del que Noble sólo cita la introducción) y hacia la creación de nuevos mercados y nuevos privilegios y poderes para sí mismos, sin descartar tan impertinentemente la preocupación por el clima, presentando esa preocupación como nada más que una agenda de la elite, o sugiriendo que toda la ciencia está politizada. Al hacerlo, asocia una crítica útil de la apropiación por la elite de la política del clima con una mala representación del problema, su urgencia, y el potencial para sus soluciones.
La fuerza del libro de Monbiot es su presentación como un conjunto de políticas que podrían estabilizar el clima de acuerdo con los valores de justicia y equidad. Monbiot es tan duro frente a supuestas artimañas climáticas capitalistas como Cockburn, Rancourt, o Noble (CRN), pero no basa su análisis político en un ataque contra un cuerpo de ciencia (como lo hacen Cockburn y Rancourt), o en un ataque contra la ciencia en sí (como lo hacen Rancourt y Noble). El problema con la mezcla de propuestas políticas sensatas y advertencias con falsas afirmaciones científicas y un tono anticientífico de estos autores es análogo al problema de la mezcla por Gore de ciencia sensata con agendas de la elite. Si la sospecha ante Gore y la propugnación del mercado del CO2 de la elite puede conducir a izquierdistas como CRN hacia una posición que niega que el calentamiento global sea un problema, entonces una confianza en ciencia desacreditada o posiciones contrarias a la ciencia por izquierdistas como CRN pueden llevar a la gente a alejarse de los izquierdistas (y los izquierdistas ciertamente no necesitan de más maneras de alejar a la gente). Lo que se requiere es que los izquierdistas comprendan y expliquen la ciencia del calentamiento global y que piensen en, y postulen propuestas para, solucionar el problema de acuerdo con valores de igualdad y solidaridad. Tanto Monbiot como Baer/Athanasiou han realizado parte de ese trabajo. En su lugar, CRN rechazan la ciencia y descartan las soluciones como Kyoto o los mercados del CO2 no porque sean inadecuados (lo que son) o porque sirvan las agendas de la elite (lo que hacen), sino porque concluyen que no hay un problema que resolver para comenzar. CRN tratan de abrir el debate equivocado. En lugar de un debate sobre la validez de posiciones científicas desacreditadas, lo que se requiere es un debate sobre cómo resistir a las agendas de la elite que han llevado al calentamiento, luego a su negación, y que ahora tratan de apropiarse de los movimientos por el cambio. Espero que al respecto CRN puedan terminar por estar de acuerdo.
Justin Podur es escritor y editor

DELITO CONTRA LA ECOLOGÍA EN RESERVA DE PARACAS

Tres guardaparques de la Reserva Nacional de Paracas fueron agredidos brutalmente por cinco sujetos a quienes sorprendieron realizando detonaciones en la zona Bahía Independencia, al sur del área natural protegida.
El personal de la Reserva –que pertenece al Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA)- realizaba un patrullaje de rutina cuando escuchó tres detonaciones a la altura de la playa Carhuaz. De inmediato se aproximó a la zona y procedió a intervenir a los inescrupulosos.
Al verse sorprendidos y en una acción delincuencial, los sujetos atacaron con piedras y cuchillos a los guardaparques, produciéndose un violento enfrentamiento que dejó varios heridos.
Antes de huir los agresores se llevaron las cámaras digitales que habían registrado el ilícito hecho y acuchillaron las llantas de la camioneta de la reserva para inmovilizarla.
Con heridas en los brazos y las manos, los guardaparques solicitaron el apoyo de un vehículo que pasaba por la zona y se trasladaron a la comisaría de Pisco para sentar la denuncia respectiva. La Policía Nacional junto a los guardaparques regresaron al lugar y constataron el atentado encontrando más de 100 kilos de peces muertos a orillas de la playa, como evidente
Actualmente la Jefatura de la Reserva Nacional de Paracas y la Policía Nacional coordinan acciones para dar con el paradero de los delincuentes que violentaron a los guardaparques e infringieron las leyes de protección de esta importante área natural protegida.
El hecho también fue denunciado ante el Fiscal Provincial Penal de turno de la ciudad de Pisco.
En el Perú, la pesca con dinamita está catalogada como un delito grave. Según el artículo 39 del Código Penal, la actividad está penada con cárcel de entre 3 a 15 años. Esta ilícita actividad también es sancionada con multas de hasta 200 UIT. Además, la posesión de explosivos por civiles está prohibida y tiene penas severas por terrorismo agravado.
Fuente: OC-INRENA