lunes, 28 de mayo de 2007

LA VERDADERA HISTORIA DE LA INMOLACIÓN DEL HÉROE TARAPAQUEÑO ALFONSO UGARTE

Historiadores sustentan que murió al lado de Francisco Bolognesi,
abatido por el fuego de los invasores chilenosLa verdadera historia de la inmolación del héroe tarapaqueño Alfonso Ugarte La Razón, 23-5-2007
Este es un notable informe del escritor peruano Álvaro Sarco, condensado de un largo trabajo titulado "La muerte de Alfonso Ugarte",y que reproducimos a continuación porque reivindica la verdadhistórica y coloca en sus auténticos términos la gloria del sacrificio
heroico del coronel tarapaqueño Alfonso Ugarte, al lado de la inmortal de los defensores del Morro de Arica jefaturados por Francisco Bolognesi. (NdeR).
Álvaro Sarco
Escritor peruano

Escribe el diplomático peruano Juan del Campo Rodríguez en su Batallas legendarias del Perú y del mundo: "La leyenda romántica y patriota representa falsamente al coronel Alfonso Ugarte Vernal arrojándose bandera en mano, sobre un blanco caballo, desde la cima del morro hacia el mar. Todo indica, sin embargo, que el coronel Ugarte murió
cerca de Bolognesi, casi al final de la batalla, en la cima del morro, cuando las fuerzas peruanas sobrevivientes fueron superadas tras una violenta lucha sin cuartel que fue testigo de la valentía y la determinación de este extraordinario hombre..."
En efecto, a la luz de algunas fuentes poco difundidas sobre la muerte del coronel Ugarte no podemos sino estar de acuerdo con lo dicho por el aludido diplomático. En el presente artículo, sin embargo –en un esfuerzo por reconstruir las circunstancias de la muerte del coronel Ugarte–, entregaremos mayores pormenores sobre tan dramático episodio
de nuestra historia. (...) Al respecto, el ariqueño Gerardo Vargas Hurtado nos informa en
su conocida obra La Batalla de Arica (1921): "No habían transcurrido quince días de la ocupación de Arica por las armas de Chile, y ya el autor de estas líneas, acompañado de sus padres, regresaba a este puerto, procedente de Tacna, a donde nos habíamos dirigido huyendo de los diarios bombardeos de la escuadra chilena". "Desde el primer instante de nuestra llegada oímos narrar la muerte del valeroso tarapaqueño en la misma forma en que lo han hecho los historiadores imparciales. Recordamos con este motivo –como deben
recordarlo, también, los ariqueños que sobreviven de esa época– haber visto la osamenta de un caballo desbarrancado, durante muchos días, detenido en los peñascos fronterizos al actual parque, sobre el camino conocido con el nombre de La Cinta".
Desde la cumbre del Morro
"Se decía, también, que ese caballo era en el que el coronel Ugarte se había precipitado desde la cumbre del Morro y que los restos de este Jefe habían sido incinerados al pie de dicha montaña, por el coronel chileno Valdivieso, jefe de la Plaza, junto con numerosos cadáveres de combatientes caídos en la feral batalla". La misma versión se lee en la Historia del Perú de Markham: "Ugarte murió precipitándose desde el Morro; y aunque su desconsolada madre ofreció una fuerte suma porque le trajeran, aunque fuesen sus arreos
militares, nada pudo encontrar". Por su parte, Jorge Basadre recogió las siguientes informaciones de la época. En principio, un telegrama oficial fechado en Quilca el 15 de
junio de 1880 que enlazaba los datos suministrados por el vapor inglés Columbia, que acababa de llegar del Sur: "El coronel Alfonso Ugarte, como los demás, no quiso rendirse y, habiéndosele acabado la munición, echó mano de su revólver, empleando bien sus tiros; pero como fue acosado por gran número de chilenos, pereció al fin en un caballo blanco". (...) Con todo, la imagen del coronel Alfonso Ugarte lanzándose al vacío envuelto en la bandera nacional se impuso y conspicuos historiadores –como Rubén Vargas Ugarte o E. H. Ortega– simplemente la repitieron sin verificar o indagar por documentos o testimonios que pudieran respaldarla, para enmendar así la incuria de anteriores colegas.

En el curso de esta mera reiteración de dicha versión, Eduardo Congrains Martín fue mucho más allá en la segunda parte de su Batalla de Arica, y cayendo en la tentación de la historia novelada refirió: "...la soldadesca que remataba a los heridos no pudo detener a Alfonso
Ugarte quien arrolla cuanto obstáculo se le presenta y llega hasta la bandera, que había quedado sin defensores, y, como para demostrar que no por haber matado a éstos se les había vencido, la arrebata y emprende una huida que no es la del cobarde, hacia la salvación, sino la del héroe, hacia la gloria.
"Pude verlos"
(...) Para los historiadores y escritores chilenos la popular versión peruana sobre el final de Ugarte es pura invención. Por ejemplo, el clásico sureño y notorio antiperuano, Benjamín Vicuña Mackenna –quien recibía informes de primera mano de los jefes y oficiales chilenos–, escribió: "...el infeliz cuanto noble y esclarecido Alfonso Ugarte, era arrojado por manos chilenas, después de muerto, a las cavernas del mar en que las olas penetran con lúgubre gemido por entre calizas
grietas..." Defendiendo la misma hipótesis, el destemplado escritor chileno Nicanor Molinare, en su Asalto y toma de Arica (1911), se apoya en la declaración de un veterano invasor chileno y en el parte de guerra del capitán de corbeta peruano, M. I. Espinoza. El testimonio chileno invocado por Molinare es el del oficial Ricardo Silva Arraigada: "Más
tarde pude ver los cadáveres de Bolognesi, Moore y Ugarte. (...) El cadáver de Alfonso Ugarte se encontraba en una casucha ubicada cerca del mástil, al lado del mar, mirando hacia el pueblo; en ese lugar, las rabonas del Morro cocinaban el rancho; y ahí, esas pobres
mujeres, tenían oculto el cadáver de Alfonso Ugarte; era un hombre chico, moreno, el rostro picado de viruelas, los dientes muy orificados, de bigote negro. Aquellas mujeres tenían profundo cariño por Ugarte, y para guardar su cadáver, lo habían vestido con un
uniforme quitado a un muerto chileno. Pude saber que era el coronel Ugarte, porque el doctor boliviano Quint cuando lo vio, exclamó: ¡Pobre coronel Ugarte; no hace mucho lo he visto vivo! Más tarde se dio la orden de arrojar al mar todos los cadáveres; sin duda que botaron también el de Alfonso Ugarte, porque no se pudo encontrar. En ese mismo día, ofreció su familia 5.000 soles plata por los restos del coronel; se buscaron mucho; di noticias, detallé lo ocurrido, pero nada se descubrió." Al otro lado del cuartel
Basadre, para empezar, no lo cita al ocuparse de Alfonso Ugarte, pese a que no pocas veces se refiere a él al tratar sobre la muerte del coronel Bolognesi. Grave omisión, creemos, toda vez que dicho parte ofrece importantísimos datos sobre los últimos momentos de Ugarte.
Leamos: "Mientras tanto, la tropa que tenía su rifle en estado de servicio, seguía haciendo fuego, hasta que los enemigos invadieron el recinto haciendo descargas sobre los pocos que quedábamos allí; en esta situación llegaron a la batería, el señor Coronel D. Francisco
Bolognesi, Jefe de la Plaza, Coronel D. Alfonso Ugarte, Ud. (se refiere a Manuel C. de la Torre, a quien está elevado el parte), el teniente Coronel D. Roque Sáenz Peña, que venía herido, el Sargento Mayor D. Armando Blondel y otros que no recuerdo; y como era inútil
toda resistencia, ordenó el señor Comandante General que se suspendieran los fuegos, lo que no pudiendo conseguirse a viva voz, el señor Coronel Ugarte fue personalmente a ordenarlo a los que disparaban situados al otro lado del cuartel, en donde dicho jefe fue
muerto..." (Anexo). (...) Sobre este último punto, acerca del paradero del cadáver del
coronel Alfonso Ugarte, sirve recapitular que si el valiente patriota peruano habría, como dice Espinoza, muerto sobre el Morro, y si su cadáver no habría sido encontrado luego sobre dicha explanada, es lógico pensar que su cuerpo pudo correr la misma desgraciada suerte de
los cadáveres de otros peruanos que fueron precipitados al mar desde
la cima del Morro. Quemados y arrojados
Al respecto, afirma el ya citado Nicanor Molinare: "Al pie del Morro se encontraron 367 cadáveres, que fueron quemados por el coronel Samuel Valdivieso, el día 9 de junio; y durante mucho tiempo, el mar estuvo arrojando restos humanos a la playa..." Algo similar refiere el también escritor chileno Hernán Alfredo Lagos Zúñiga: "Como en el recuento no se pudo encontrar el cadáver del malogrado coronel, su familia ofreció mil pesos de recompensa al que encontrase el cadáver, se presentaron 12 cuerpos que tenían alguna semejanza con el coronel, hasta que el día 14 de junio se encuentra en los roqueríos de los pies del Morro los restos del malogrado coronel...".
Su cripta en el cementerio Presbítero Maestro.
En la Cripta de los Héroes Más allá de esta última versión, todo hace suponer que el cadáver del coronel Alfonso Ugarte sí se habría llegado a ubicar –y no incinerado
o dado por desaparecido. En apoyo de lo dicho, apelaremos a la valiosa información que al respecto se consigna en el libro que la comisión permanente de la historia del ejército del Perú publicara con motivo del centenario de la batalla de Arica. En ese volumen, Manuel Zanutelli R. noticia: "Por decreto del 3 de junio de 1890, el gobierno del general Andrés A. Cáceres dispuso que fuesen conducidos a Lima los restos de quienes habían sucumbido en
Angamos, San Francisco, Tarapacá, Alto de la Alianza, Arica y Huamachuco. Con ese fin viajó al sur el crucero "Lima" (...). El "Lima" levó anclas de nuestro primer puerto el 15 de junio de 1890, con dirección a Chile, comandado por el capitán de navío Ruperto
Alzadora. El 27 le entregaron en Valparaíso los restos de Grau y al otro día
emprendió el regreso; con él viajaba el crucero chileno "Esmeralda" (...). Vinieron caleteando: Antofagasta, Mejillones, Iquique, Arica. Arribaron al Callao el día 11 (...). El cadáver de Ugarte fue reconocido por don Carlos Ostolaza, quien había sido enviado
especialmente para esa tarea (...) En el diario "El Callao" del 07.07.1890 y en "La Opinión Nacional" del 11 julio 1890 se expresaba que en el cementerio de Arica el comisionado señor Ostolaza, indicó el nicho donde existen depositados los restos de Alfonso Ugarte.
Descubierto el ataúd, se encontró grabada en la tapa la siguiente inscripción: Alfonso Ugarte". "Dentro del cajón sólo existe un costado del cuerpo, única parte de él
que se encontró al pie del Morro y que fue reconocido por un calcetín que llevaba puesto con sus iniciales. Al encontrarlo, el señor Ostolaza lo envolvió en una sábana depositándolo en tal estado en el ataúd en que hoy se encuentra". No satisfecho con lo relatado en favor de la autenticidad de los restos de Ugarte, Manuel Zanutelli R. transcribe la partida de
defunción: Año del Señor de mil ochocientos ochenta. "En quince de junio: Yo el Cura propio y Vicario de esta ciudad de S. Marcos de Arica, sepulté de Cruz Alta en el panteón de esta el cuerpo Mayor del Coronel Alfonso Ugarte, que fue encontrado al pie del Morro, y de allí se depositó en su respectivo nicho, hijo legítimo de Narciso Ugarte y de doña Rosa Vernal; y para que conste lo firmo".- José Diego Chávez. "Podríamos pensar –dice Manuel Zanutelli R.– que la partida de defunción de Alfonso Ugarte es apócrifa, pero no fue así, firmó el Padre José Diego Chávez, peruano, quien estuvo a cargo de la parroquia de San Marcos de Arica desde 1871, como es fácil de comprobar mediante las Guías y Calendarios de Forasteros. Los restos que se trajeron a Lima en 1890 son pues auténticos, los enterraron
primero en el mausoleo del mariscal Castilla y tiempo después en el que la madre del héroe ordenó construir". En efecto, en el testamento de la madre de Ugarte, quien muriera en
Francia el 30 de agosto de 1903, se lee: "...ordeno que cuando sea oportuno, mi esposo o mis herederos hagan conducir con todo decoro y respeto mis restos mortales a Lima para que sean depositados y descansen siempre en mi suelo patrio y al lado de mi hijo Alfonso en su mausoleo". (...) A manera de colofón, basta con afirmar que el cuerpo
identificado hacia 1890 como el de Alfonso Ugarte, y que fuera traído
a Lima y depositado años más tarde en el mausoleo familiar que levantó
su madre, se trasladó no hace mucho a la Cripta de los héroes de la
guerra del 79, y allí reposa, en el tercer nivel dentro de un
sarcófago.

1 comentario:

acuario24_01 dijo...

Este personaje que es Alfonso Ugarte, es lo máximo, una lección para los traidores vendepatria que tenemos de gobernantes en nuestro país.